jueves, 30 de marzo de 2017

SEGURIDAD VS LIBERTAD

Publicado en "El Debate de hoy" el Jueves 30 de Marzo de 2017


         

                El dilema Libertad Vs Seguridad admite, como tema controvertido que es, opiniones de un extremo al otro sin que el acuerdo sea posible, ni siquiera se puede hablar de mayorías, la diversidad de opiniones es tal que resulta imposible pensar en simplificar el debate entre, por ejemplo, dos o tres opiniones claras sobre el tema.

         Sin duda el incremento en medidas de seguridad, el establecimiento de estados de excepción, que en cada país, según su legislación, contempla unas u otras medidas, supone siempre un recorte de las libertades que las propias constituciones de los países democráticos contemplan.

        No me referiré a regímenes totalitarios, donde el debate no existe, sencillamente porque el régimen otorga todo el poder al estado y despoja de sus libertades a los ciudadanos, sin que estos puedan siquiera argumentar de forma eficaz la reclamación de estos derechos y libertades.

        Pero volviendo a los países democráticos, es difícil hacer comprender a los ciudadanos la necesidad de inclinar, siquiera levemente, la balanza libertad/seguridad hacia la disminución de derechos de los que ha venido disfrutando durante mucho tiempo.

         A duras penas se soportan controles exhaustivos en aeropuertos, donde hay que desprenderse de calzado, cinturones, prendas de abrigo, bolsos, aparatos electrónicos y tantas corsas más, hasta que el dichoso arco deje de pitar, mientras el mismo trayecto, realizado en tren, apenas pasan controles y siempre exclusivamente en estaciones de cabecera de trayecto.

         Lo que quiero decir es que en muchas ocasiones estos controles no son más que una demostración política con escasa eficacia en cuanto a la detección de terroristas. Mejor sería que en todas las estaciones de ferrocarril y en todos los aeropuertos existiera un control documental de los pasajeros con modernos sistemas de identificación y comprobación de antecedentes o búsquedas, naturalmente si existiera una base de datos común a todos los países, por ejemplo, de la Unión Europea.

         Medidas como la establecida recientemente por Estados Unidos y Gran Bretaña prohibiendo la entrada al país con aparatos electrónicos si el pasajero procede de  determinados países árabes, no deja de  ser otra medida exclusivamente política. Ningún terrorista utilizará esa vía de entrada en el país, suponiendo que necesite llevar ordenador portátil o tableta.

         Suspender temporalmente libertades cívicas para sustituirlas por medidas de seguridad eficaces es un precio que merece la pena pagar, por ejemplo la exigencia y control de documentación identificativa tan exhaustiva como convenga, aunque las colas de embarque se hagan eternas.

         España mantiene en momentos de atentados en Europa, el grado 4 de alerta sobre un máximo de 5 que resulta sumamente eficaz y es apenas perceptible por la ciudadanía, que no ve mermados sus derechos fundamentales. Si se dieran las circunstancias establecidas para pasar al grado 5, naturalmente traería consigo la adopción de nuevas medidas, algunas de ellas más visibles, lo que supondría algún tipo de restricción en cuanto a la libertad de movimientos o reuniones.

         Como resumen, diría que en esa imaginaria balanza libertad/seguridad, una mayoría significativa de ciudadanos estarían dispuestos a renunciar a amplias parcelas de su libertad para inclinar la balanza hacia la seguridad, lo que no significa que esa conformidad no sea crítica con algunas medidas molestas que además se adivinan ineficaces.

         Escuchas aleatorias o grabaciones por cámaras de seguridad de bancos, calles o establecimientos, no suponen en absoluto una restricción de la libertad. Pasado un tiempo sin que hayan sido útiles para alguna investigación, son borradas, sin ni siquiera ser visionadas previamente, sin embargo su utilidad es patente cuando se ha cometido un delito o se hace necesaria una identificación.
        
         Confiemos en que nuestros cuerpos de seguridad e inteligencia hagan un uso limitado de medidas que supongan una merma de libertades y siempre, cuando sean necesarias, medidas eficaces y no de cara a la galería.



viernes, 24 de marzo de 2017

ESPIONAJE CIBERNÉTICO A LA CIA

Publicado en "El Debate de hoy" el domingo 12 de Marzo de 2017


           

                                           

                
-                     Las recientes filtraciones por parte de Edward Snowden han obligado a los grandes servicios secretos a replantearse su estrategia de comunicación viéndose obligados a ser más transparentes y comunicativos con la ciudadanía ¿Nos encontramos en una nueva era de la información en la que la confidencialidad absoluta ya no es posible y todo es susceptible de darse a conocer antes o después?
 -       Pienso todo lo contrario. Hay que mejorar los sistemas de comunicaciones, hacerlos más seguros, con sistemas de encriptación cada vez más eficaces, y seleccionar muy bien al personal que tiene acceso a información clasificada con controles internos frecuentes. La información que interesa a los servicios de inteligencia es la que se refiere a los terroristas, servicios enemigos, políticos corruptos, etc. El ciudadano que no ha hecho nada malo, nada tiene que temer y en cuanto a la privacidad a la que tienen derecho, yo les diría que con solo tener y usar una tarjeta de crédito, ser usuario de las redes sociales o telefonía móvil, ya es completamente transparente. Un servicio de inteligencia no pierde el tiempo ni emplea medios y personas para controlar a los ciudadanos. La información que no interesa, que no aporta nada, se elimina.
      Esta fue mi respuesta a la pregunta de un periodista en una entrevista que me hacía desde Filipinas a través de Internet y le añadí:
-       En cuanto a que todo se llega a conocer, tengo mis dudas. Casi puedo asegurar que no es verdad y lo digo por propia experiencia. Se me ocurre, a bote pronto, el asesinato del Presidente Kennedy, cuya investigación está trufada de pistas falsas. Han pasado más de cincuenta años y estamos como el primer día. Si un secreto importante se deposita en personas que no merecen esa confianza terminará sabiéndose, pero si los depositarios son los imprescindibles y personas comprometidas, nunca se sabrán, o al menos mientras pueda tener interés

La entrevista está datada el 29 de Octubre del 2014, pero las respuestas serían las mismas. En un Servicio de inteligencia, más bien en todos los servicios de inteligencia, hay escuchas aleatorias y específicas. En las aleatorias podemos entrar todos los ciudadnos que pasemos, vivamos o estemos en una de terminada zona, mientras que las específicas están enfocadas a una persona o grupo concreto, en España y desde hace unos años, autorizadas por un juez, ante el que hay que justificar el motivo por el que se quiere realizar la escucha.

Partiendo del principio de que “no hay servicios amigos” y que por tanto “todos espían a todos”, nadie y menos los políticos, deberían escandalizarse por estas noticias: Wikileaks filtra los códigos de espionaje electrónico de la CIA”. No pasa nada. Lo más que pasa es que van dos a cero, que esta jugada se la devolverán y que por muy importantes que sean las personas espiadas o los programas y claves descubiertas, el trabajo consistirá en mejorar los sistemas de encriptación, seleccionar mejor a los técnicos que vayan a manejar esos sistemas, y procurar devolver la jugada.

Desde que el mundo es mundo, o quizás un poco más tarde, existen los espías: Alfonso X el Sabio les llamaba “barruntes”, los Reyes Católicos “exploradores” y Felipe II directamente “espías” y utilizaba nobles amigos suyos, de toda confianza. Pero también, en toda época se producían traiciones, que es lo que realmente son estas filtraciones, y ya era un todos contra todos. Es consustancial al espionaje, no fiarse de nadie e intentar obtener la información más importante, la mejor protegida.

Otro factor importante que compra muchas voluntades, dentro de ese mundo, es el dinero. Los estados pagan mucho dinero por informaciones valiosas de transcendente importancia para los intereses nacionales, pero naturalmente no las publican ni las filtran a la prensa, las conservan en secreto para poder utilizarlas y evitar que el “enemigo” reaccione.

Si una información valiosa se conoce, deja de ser útil automáticamente y el servicio pirateado procede a hacer los cambios necesarios para protegerse, y si además se han publicado, su valor es cero.

Wikileaks ha publicado este martes documentos clasificados de Estados Unidos en los que supuestamente se demuestra que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) escuchó de forma clandestina encuentros de distintos jefes de Gobierno u otros líderes mundiales, como el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon. Los papeles de la NSA datan de los años 2007 a 2011.
Los informes de las supuestas escuchas secretas recogidas por la NSA reflejan detalles de las conversaciones sobre la lucha contra el cambio climático previas a la cumbre del clima de Copenhague en el año 2009, unas escuchas que ya desvelaron las filtraciones del exempleado de la NSA, Edward Snowdenen 2014. Este martes, los nuevos documentos desvelados incluyen conversaciones entre la canciller alemana, Angela Merkel, y Ban Ki Moon al respecto”.

Es en esencia la noticia de las agencias de prensa…y no pasa nada. Las informaciones son de hace años y la política se desarrolla día a día, todo va tan deprisa que esas noticias ya no tienen efecto ninguno. Por otra parte ni a Merkel, ni a Ban Ki Moon o a cualquier otro líder mundial le va a extrañar que le escuchen, es lo mismo que él o ella hacen con los demás, exactamente utilizando la misma tecnología o muy similar.

No pasa nada. Está dentro del juego del espionaje y el contraespionaje.






GLOBALIZACIÓN DE LA INTELIGENCIA

Publicado en "El Debate de hoy" el jueves 23 de Marzo de 2017




GLOBALIZACIÓN DE LA INTELIGENCIA                          

Desde los atentados del triste 7 de julio de 2005 en Londres, los servicios de inteligencia y policiales británicos han efectuado numerosas detenciones, evitando así le ejecución de un considerable número de atentados yihadistas. Solo en lo que va de 2017, los servicios de seguridad británicos han frustrado 18 atentados, pero desgraciadamente, la acción de un “lobo solitario” con “armas legales” como son un coche alquilado y un cuchillo de cocina, es muy difícilmente detectable. Si el terrorista, de nacionalidad británica, no comete previamente un error que le delate, llegado el momento, realizará sin obstáculo un atentado como el de ayer en Londres. Aunque no logre entrar en edificios especialmente protegidos.

         La policía ya ha revelado la identidad del terrorista, se trata de Kalid Masood, de 52 años de edad, nacido en Kent y con antecedentes penales por posesión de armas y comportamiento violento. Si el potencial terrorista tiene antecedentes policiales, sean o no graves, unido a sus orígenes, creencias religiosas, frecuencia de asistencia a las mezquitas, amistades y otros indicadores, recomienden la necesidad de un seguimiento y vigilancia.

         Las derrotas militares de DAESH en Irak y Siria, potenciarán los atentados en Europa, siguiendo las órdenes que les llegan de los máximos dirigentes del yihadismo

A raíz de atentados como el ayer en Londres, sale a relucir el trabajo de los Servicios de Inteligencia, para bien o para mal, según el caso. Han saltado a los medios a raíz de los atentados Yihadistas en Europa, generalmente para poner en evidencia la falta de preparación y experiencia de servicios como los belgas, franceses y alemanes, que no tuvieron en el reciente pasado, la triste experiencia de un terrorismo autóctono.

         No tienen más remedio que ponerse al día si quieren ser eficaces y una de las cuestiones a mejorar es el intercambio de información, aunque se trate de nacionales de su país (incluidas las segundas y terceras generaciones de inmigrantes de países musulmanes) que parece que todos los servicios tienen un cierto pudor en facilitar.

         Una de las obligaciones de un Servicio de Inteligencia, cuando pasa a sus “clientes” la información, elaborada a base de muchas y diversas fuentes, es la de calificar tanto a la información como la fuente, y cuando tanto una como la otra son incuestionables, con la certeza absoluta de lo que se informa, debe ser compartido con otros servicios. Eso lo superamos, afortunadamente, en España hace muchos años con la cuestión de ETA, tanto Guardia Civil como Policía Nacional y CNI establecieron canales de información rápidos y eficaces, e incluso un mando único.

         No hace mucho preguntaba a un antiguo compañero por lo que yo creía incipiente Servicio de Inteligencia Europeo y el desencanto fue mayúsculo, no se ha dado ni un paso adelante (“hay muchas reticencias en pasar información”, me decía, justo lo que pasaba antes en España, añado), como lo que está pasando con el Ejército Europeo, que en los diez años desde su fundación no ha tenido ni una sola intervención. Según voces autorizadas de Bruselas: “A pesar de los avances hechos en política europea de defensa y seguridad, sigue sin existir un ejército puramente europeo. Esto es, una fuerza militar apoyada y financiada por los Estados miembros de la Unión Europea, y que actuaría directamente bajo las directrices de la UE”.

         El mundo desarrollado llevaba un claro rumbo hacia la globalización, la caída de fronteras, las uniones aduaneras y comerciales, asociaciones trasnacionales de todo tipo, que parecían prosperar casi sin oposición. Un Ejército Europeo, un Servicio de Inteligencia y una Policía Europeos, ¿por qué no? Si todo son ventajas, hasta de costes.

         Si a toda acción se opone una reacción, la llegada de Donald Trump a la Presidencia norteamericana, la subida de Marie Le Pen en Francia, la Alternativa para Alemania, el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), promotora del Brexit, el Partido de la Libertad en Austria, o populismos de izquierda como el gobierno de Syriza que obtuvo un apoyo del 45 % en las últimas elecciones, podemos interpretarlo como la reacción de unos nacionalismos trasnochados y propios de otros tiempos que no terminaron nada bien.

         Si la globalización llevaba un camino definido y firme, con dificultades, pero con una clara voluntad de progresar, movida por el “capital” que es quien, en definitiva, gobierna al mundo, la aparición de los populismos, que no son más que la derivada de aquellas manifestaciones populistas como el 15 M en España, ha conseguido frenarla.

         Trump quiere “modificar” la OTAN, quiere que los europeos subamos considerablemente los gastos de defensa y dice que “ya está bien de poner ellos solos (los norteamericanos) los muertos”. Ha roto el Tratado de Libre Comercio del Pacífico y veremos qué pasa con su apoyo al Brexit británico o las especiales relaciones con Rusia y las consecuencias para el “escudo antimisiles” en Europa, que supone un gasto de 59.000 M$.

         A todo esto, los europeos no debemos, ni un instante, olvidar la amenaza terrorista que padecemos y que se puede incrementar con las derrotas del DAESH en Irak y Siria y, a pesar de las dificultades, opiniones en contra y  reticencias de gobiernos, si queremos ser eficaces en la prevención y lucha contra el terrorismo, se hace imprescindible un “mando único contraterrorista”, como se hizo en España, una globalización de la Inteligencia y la potenciación de la colaboración entre las policías de los países que más directamente sufrimos la amenaza.