jueves, 26 de octubre de 2017

REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN SÍ, PERO...

Publicado en "El Debate de hoy" el jueves 26 de Octubre de 2017



La reforma de la Constitución es necesaria no solo por el conflicto catalán o la nueva definición del Estado de las Autonomías, sino también por los numerosos cambios que se han producido en los últimos cuarenta años. Deber ser aprobada mediante referéndum de todo el pueblo español, por mayoría cReformar la Constitución, sí, pero con garantía de aceptación por los partidos y la ciudadanía ualificada y con suficientes garantías.

Casi un año de negociaciones a todas las bandas imaginables, el cese del secretario general y la Ejecutiva del PSOE, innumerables consultas de S.M. el Rey y dos elecciones generales, costó formar un gobierno. Buena parte de la culpa fue del sistema electoral español, ni mejor ni peor que otros, pero que no tiene soluciones rápidas para resultados como los que se dieron en ambas elecciones. reforma de la Constitución

Sin esperar demasiado, más bien nada, todos los partidos políticos, con más o menos entusiasmo, han manifestado de nuevo sus intenciones, que van desde la redacción de una nueva Constitución, por parte de la izquierda más radical, a una reforma pactada con el PSOE y Ciudadanos, por parte del PP y, por supuesto, con suficientes garantías para ser aprobada, con mayoría cualificada, en referéndum, por todo el pueblo español.
Mariano Rajoy no quiere que ocurra como en los referéndums celebrados en Gran Bretaña con el brexit, promovido y perdido por escasísimo margen por el primer ministro, David Cameron, que se vio obligado a dimitir, o en Italia con el del cambio constitucional que trajo la derrota y dimisión del presidente del Consejo de Ministros, Matteo Renzi.

Los referéndums los carga el diablo

Los referéndums los carga el diablo y, si no se establecen previamente por ley unos mínimos de participación y de resultado que garanticen la aceptación o rechazo de una mayoría significativa, pasará como en Gran Bretaña, cuando, al día siguiente de conocerse el resultado, se habían recogido tres millones de firmas pidiendo su repetición.
Rajoy va a pasar por ese trance si no se establecen esas bases mínimas y se tiene una cierta garantía de aceptación, en primer lugar, por los partidos políticos y, en última instancia, por la ciudadanía.
Pero hay más. Si desde el principio de todo ese largo proceso de elección tras elección se hubiera formado el gobierno de la gran coalición (PP, PSOE y C’s), con una mayoría parlamentaria muy amplia, las reformas constitucionales a cuyo acuerdo hubieran llegado los tres partidos tendrían esas garantías de aprobación necesarias. Ahora, aunque sean los mismos partidos los que la van a llevar a cabo, es mucho más difícil con un PP gobernando en minoría, PSOE y C’s en la oposición, y Cataluña organizando y celebrando el tramposo referéndum del 1º de Octubre o la manifestación del domingo 8 de octubre en Barcelona y en toda España.
Todavía más. ¿Qué quiere cada partido reformar y qué alternativa propone? Da la sensación de que ninguno ha iniciado el estudio a fondo de esta cuestión y mucho menos tiene propuestas concretas que llevar a la mesa de negociación.
En 2013, el Aula Política del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo, dirigida por José Manuel Otero Novas, exministro de la Presidencia y de Educación en el Gobierno de Adolfo Suárez, con la participación de los miembros del Aula y más de treinta ponencias de políticos de todas las ideologías, editó el estudio elaborado con el sugerente título: “RECUPERAR ESPAÑA. Una propuesta desde la Constitución”.
Me consta que este trabajado y consensuado estudio fue remitido a los más importantes despachos de España, S.M. el Rey, políticos con responsabilidades de gobierno, políticos en la oposición, directores de medios de comunicación, empresarios destacados… y, que yo sepa, todos los ejemplares enviados reposan en la inútil tranquilidad de muchos cajones de mesas de despacho. Una lástima que este trabajo no haya tenido más trascendencia por el momento, aunque bien pudiera servir de documento base en esa pretendida reforma de la Constitución.
En la Tertulia Política del Ateneo de Cádiz, dedicamos todo un curso a su estudio y difusión, con una asistencia e interés destacados, pero hasta ahí hemos llegado. En el futuro inmediato, cuando se planteen en serio unas reformas constitucionales que cuenten con el necesario consenso, quizás alguien recuerde este estudio y le saque el provecho para el que se gestó.

Una reforma de la Constitución necesaria

La necesidad de una reforma de nuestra Carta Magna no está solo motivada por el conflicto catalán o una nueva definición del Estado de las Autonomías, que también, es que hay suficientes cuestiones que han cambiado en España en estos cuarenta años y necesitan una actualización. La pertenencia a la OTAN y la Unión Europea, con la consiguiente cesión de soberanía, el cambio en la sucesión de nuestra monarquía y la Ley Electoral son de por sí suficientes motivos para hacer necesaria la reforma de la Constitución, que ahora parece asegurada. Será un proceso largo y de resultado incierto. No sé si será factible, pero sería necesario en algunas de las competencias transferidas a las comunidades, como la educación, al menos en las enseñanzas troncales, que deben ser comunes para todo el país; en la recuperación de algunos aspectos de la sanidad pública, como sería una tarjeta sanitaria única, válida para todo el territorio nacional; y algunos retoques respecto a la justicia, la seguridad y la caja única de la Seguridad Social.

Tengo la impresión de que los políticos van por un lado y la ciudadanía por otro en esta cuestión de la reforma de la Constitución. Solo me tranquiliza que la última palabra la tengamos nosotros, los ciudadanos, con nuestra aprobación o rechazo en referéndum. Tiempos comprometidos y difíciles se aproximan, aún más que los actuales, que ya van bien servidos. ¡¡¡Suerte, España!!!

martes, 10 de octubre de 2017

¿QUÉ FUE DE AQUELLA ESPAÑA?

   Publicado en El Debate de Hoy el domingo 1 de Octubre de 2017                       

                       Jaime Rocha – Marino y ex agente del CNI                             
                                                                                                



    Los acontecimientos en Cataluña están a punto de tirar por la borda cuarenta años de paz, progreso y democracia logrados gracias a la voluntad y el esfuerzo de la inmensa mayoría de los españoles. 
No se habla mucho de segunda Transición, solo de reformas de la Constitución para dar gusto a los nacionalistas.

    Me acordaba de España, de cómo supieron pasar (dejar detrás) el periodo de la dictadura. No les molestan las estatuas de Franco o de la Falange quizás porque en caso de peligro la mayoría de la gente sabría cómo portarse. Para los españoles el elemento unificador es más bien la conciencia de lo actual y lo futuro y no el odio hacia lo que hubo.

         Se han dado cuenta de que la mayor parte de ellos eran parte del pasado, sea en el papel de los asiduos (sic), sea el de los leales, o el de los oprimidos y miedosos”.

         Quien así hablaba era el entonces Ministro de Defensa checoslovaco, Miroslav Vacek, en un artículo que tituló “¿Por qué callar…?” tras la visita oficial de nuestro Ministro de Defensa “el señor Narciso Serra” a Praga.

         No fue la única visita de políticos españoles a Praga tras la caída del régimen comunista, pero recuerdo especialmente una de Alfonso Guerra y el General Gutierrez Mellado que acompañaban con su discursos una exposición sobre la “Transición Española” que causo admiración y envidia en el pueblo checo y sus políticos por lo pacífica y ordenadamente que se había producido un cambio histórico de ese calado en España.

         El Ministro Vacek devolvió la visita al Ministro Serra del 8 al 11 de Octubre de ese mismo año de 1990. Tuvo ocasión de hablar con SM El Rey Juan Carlos, en un encuentro que tenía prevista una duración de 10 minutos y se prolongó por espacio de una hora, en la que nuestro Rey causó una inmejorable impresión a aquel político y militar checoslovaco, que había pertenecido al Comité Central del Partido Comunista, general del Ejercito Checoslovaco integrado en el Pacto de Varsovia, donde desempeñó puestos de la máxima responsabilidad.

         Hice el viaje de vuelta en el avión del Ministro de Defensa, Narcis Serra, y estuvimos hablando largo tiempo comentando estas y otras cosas. Rescato de mi archivo personal esta “joya” (para mí, que lo viví en primera línea, lo es) y no me resisto a reproducir algunas de las frases del ministro checo:

         España fue una lección para mí, no solo en la manera de entender los asuntos militares sino también en cuestiones del arte de llegar a ponerse de acuerdo las fuerzas políticas respecto al pasado”.
         “Cuanta sabiduría, pero también cuanta abnegación para que al final pueda vencer lo único que conduce hacia el éxito: la razón”.

         Podría seguir citando frases, pero sería redundante. Me interesa más hacerles ver de qué forma tan absurda, egoísta y miserable, España, los españoles todos y nuestros políticos a la cabeza, hemos sido capaces de tirar por la borda tanta inteligencia, tanta buena voluntad, tanto trabajo y esfuerzo de una inmensa mayoría de españoles de bien, de todos los partidos políticos, de las Fuerzas Armadas, y especialmente de la sociedad que refrendó masivamente con su voto las reformas políticas.

         No fue fácil, aunque desde fuera pudiera parecerlo, hubo mucho que negociar, mucho que debatir, mucho que ceder por todas las partes. Las derechas, los socialistas, comunistas y nacionalistas entendieron la trascendencia del momento y que la única salida pacífica era el acuerdo, una nueva Constitución, unos Pactos de la Moncloa, un referéndum, lo necesario para asegurar una España en paz y progreso.

         Casi lo conseguimos, mientras nuestros políticos tenían el nivel de formación y sentido de estado que les capacitaba para dirigir al país, pero “no hay bien que cien años dure” (diremos en este caso) y llegó la “casta” política, los políticos profesionales que toda su vida han estado viviendo de los contribuyentes, muchos de ellos sin dar un palo al agua, solo haciendo la pelota a sus jefes para ir en las listas electorales.

         Con estos mimbres ¿Quién hace un buen cesto? La consecuencia inmediata: la aparición del populismo de izquierdas (no me extrañaría que le hagan compañía pronto los de derechas, cada vez más fuertes en Europa, se parecen como dos gotas de agua), los nacionalistas tirados al monte, los socialistas divididos y perdiendo electores por millones y la derecha, los únicos con posibilidades de gobierno, con mayoría absoluta o con pactos, nadie les hace sombra, parecen, a pesar de los casos de corrupción, los únicos que cuentan con respaldo suficiente.

         No se habla mucho de una “segunda transición”, solo de reformas de la Constitución del 78 con objeto, entre otras cosas verdaderamente necesarias, de darles gusto a los independentistas con la posibilidad de organizar un referéndum pero solo en su propio territorio, cediendo al órdago catalán.

         Los acontecimientos en Cataluña están a punto de dar al traste con cuarenta años de paz, progreso y democracia, de tirar por la borda todo lo conseguido con tanto esfuerzo. Aun no es tarde, aun no se ha producido la victima que los agitadores callejeros profesionales (Gamonal, 15M ) buscan con ahínco para ser portada de la prensa internacional, para acusar al Gobierno, para justificar su propia violencia, para acabar con el Estado.


         No se puede ser optimista visto lo que tenemos, pero tampoco pasivos. Ojalá volvamos a ser capaces, la mayoría silenciosa de españoles, de dejar el silencio para mejor ocasión y dar uno, o los pasos adelante que sean necesarios. Si no, que Dios nos lo demande.