martes, 10 de octubre de 2017

¿QUÉ FUE DE AQUELLA ESPAÑA?

   Publicado en El Debate de Hoy el domingo 1 de Octubre de 2017                       

                       Jaime Rocha – Marino y ex agente del CNI                             
                                                                                                



    Los acontecimientos en Cataluña están a punto de tirar por la borda cuarenta años de paz, progreso y democracia logrados gracias a la voluntad y el esfuerzo de la inmensa mayoría de los españoles. 
No se habla mucho de segunda Transición, solo de reformas de la Constitución para dar gusto a los nacionalistas.

    Me acordaba de España, de cómo supieron pasar (dejar detrás) el periodo de la dictadura. No les molestan las estatuas de Franco o de la Falange quizás porque en caso de peligro la mayoría de la gente sabría cómo portarse. Para los españoles el elemento unificador es más bien la conciencia de lo actual y lo futuro y no el odio hacia lo que hubo.

         Se han dado cuenta de que la mayor parte de ellos eran parte del pasado, sea en el papel de los asiduos (sic), sea el de los leales, o el de los oprimidos y miedosos”.

         Quien así hablaba era el entonces Ministro de Defensa checoslovaco, Miroslav Vacek, en un artículo que tituló “¿Por qué callar…?” tras la visita oficial de nuestro Ministro de Defensa “el señor Narciso Serra” a Praga.

         No fue la única visita de políticos españoles a Praga tras la caída del régimen comunista, pero recuerdo especialmente una de Alfonso Guerra y el General Gutierrez Mellado que acompañaban con su discursos una exposición sobre la “Transición Española” que causo admiración y envidia en el pueblo checo y sus políticos por lo pacífica y ordenadamente que se había producido un cambio histórico de ese calado en España.

         El Ministro Vacek devolvió la visita al Ministro Serra del 8 al 11 de Octubre de ese mismo año de 1990. Tuvo ocasión de hablar con SM El Rey Juan Carlos, en un encuentro que tenía prevista una duración de 10 minutos y se prolongó por espacio de una hora, en la que nuestro Rey causó una inmejorable impresión a aquel político y militar checoslovaco, que había pertenecido al Comité Central del Partido Comunista, general del Ejercito Checoslovaco integrado en el Pacto de Varsovia, donde desempeñó puestos de la máxima responsabilidad.

         Hice el viaje de vuelta en el avión del Ministro de Defensa, Narcis Serra, y estuvimos hablando largo tiempo comentando estas y otras cosas. Rescato de mi archivo personal esta “joya” (para mí, que lo viví en primera línea, lo es) y no me resisto a reproducir algunas de las frases del ministro checo:

         España fue una lección para mí, no solo en la manera de entender los asuntos militares sino también en cuestiones del arte de llegar a ponerse de acuerdo las fuerzas políticas respecto al pasado”.
         “Cuanta sabiduría, pero también cuanta abnegación para que al final pueda vencer lo único que conduce hacia el éxito: la razón”.

         Podría seguir citando frases, pero sería redundante. Me interesa más hacerles ver de qué forma tan absurda, egoísta y miserable, España, los españoles todos y nuestros políticos a la cabeza, hemos sido capaces de tirar por la borda tanta inteligencia, tanta buena voluntad, tanto trabajo y esfuerzo de una inmensa mayoría de españoles de bien, de todos los partidos políticos, de las Fuerzas Armadas, y especialmente de la sociedad que refrendó masivamente con su voto las reformas políticas.

         No fue fácil, aunque desde fuera pudiera parecerlo, hubo mucho que negociar, mucho que debatir, mucho que ceder por todas las partes. Las derechas, los socialistas, comunistas y nacionalistas entendieron la trascendencia del momento y que la única salida pacífica era el acuerdo, una nueva Constitución, unos Pactos de la Moncloa, un referéndum, lo necesario para asegurar una España en paz y progreso.

         Casi lo conseguimos, mientras nuestros políticos tenían el nivel de formación y sentido de estado que les capacitaba para dirigir al país, pero “no hay bien que cien años dure” (diremos en este caso) y llegó la “casta” política, los políticos profesionales que toda su vida han estado viviendo de los contribuyentes, muchos de ellos sin dar un palo al agua, solo haciendo la pelota a sus jefes para ir en las listas electorales.

         Con estos mimbres ¿Quién hace un buen cesto? La consecuencia inmediata: la aparición del populismo de izquierdas (no me extrañaría que le hagan compañía pronto los de derechas, cada vez más fuertes en Europa, se parecen como dos gotas de agua), los nacionalistas tirados al monte, los socialistas divididos y perdiendo electores por millones y la derecha, los únicos con posibilidades de gobierno, con mayoría absoluta o con pactos, nadie les hace sombra, parecen, a pesar de los casos de corrupción, los únicos que cuentan con respaldo suficiente.

         No se habla mucho de una “segunda transición”, solo de reformas de la Constitución del 78 con objeto, entre otras cosas verdaderamente necesarias, de darles gusto a los independentistas con la posibilidad de organizar un referéndum pero solo en su propio territorio, cediendo al órdago catalán.

         Los acontecimientos en Cataluña están a punto de dar al traste con cuarenta años de paz, progreso y democracia, de tirar por la borda todo lo conseguido con tanto esfuerzo. Aun no es tarde, aun no se ha producido la victima que los agitadores callejeros profesionales (Gamonal, 15M ) buscan con ahínco para ser portada de la prensa internacional, para acusar al Gobierno, para justificar su propia violencia, para acabar con el Estado.


         No se puede ser optimista visto lo que tenemos, pero tampoco pasivos. Ojalá volvamos a ser capaces, la mayoría silenciosa de españoles, de dejar el silencio para mejor ocasión y dar uno, o los pasos adelante que sean necesarios. Si no, que Dios nos lo demande.

No hay comentarios:

Publicar un comentario